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Juglar
No me tachéis de inconsecuente porque mi corazón haya sido apresado por una voz que canta. Hay que estar serio unas veces y otras dejarse emocionar, como la madera, de la que sale lo mismo el arco del guerrero que el laúd del cantor.
Del alfaquí cordobés IBRAHIM BEN UTMAN.(Siglo XII)
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