En las colinas de Navarra
En las colinas de Navarra,
donde el viento susurra historias,
un amigo, compañero fiel,
dejó su risa en la memoria.
Tu sonrisa, sol en invierno,
calor en días fríos,
brillaba con una luz eterna,
iluminando nuestros caminos.
Padrazo de corazón inmenso,
guía y faro para sus hijas,
con una mano firme y tierna,
mostrabas amor en cada latido.
Camaradería sincera,
en cada gesto, en cada paso,
amigo de alma generosa,
tu bondad, un abrazo eterno.
Recordamos tus bromas, tus historias,
la forma en que hacías el día brillar,
Rojillo, pañuelo en cuello, cagoensos.
tu espíritu sigue, siempre estará.
En las colinas de Navarra,
donde el viento canta sin cesar,
tu legado, una melodía,
nunca se apaga, siempre aquí.
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A mi rojillo más querido, te sigo echando de menos.
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