Tres siluetas en la arena iluminadas por la luna

Por los caminos del aire,

vienen los tres caminantes,

con mirra, oro y estrellas

y un misterio en los cantares.


La luna borda en su rueca

los sueños de los zagales,

y el viento besa los techos

de los pueblos insondables.


¡Oh noche, guitarra pura,

que llora versos de sangre!

Los camellos van dejando

huellas de fuego y de azhares.


En las casas duerme el mundo,

pero despiertan los mares;

las olas cantan sus nombres

y los olivos rezan tarde.


Que el Niño duerma tranquilo

en brazos de su madre,

y que el alba nos despierte

con el rumor de los árboles.


¡Noche de Reyes, de luna,

de romancero y cantares!

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