Romance de la luna muda
Igual te busco en la sombra
cuando el vino me desarma,
igual clavo en tu cintura
mi soledad encarnada.
Pero al alba, ni te nombro.
Ni te escribo. Ni me alcanzas.
Te beso con los relámpagos
que al olivo le desgajan,
como si en tus labios quietos
la muerte también temblara.
Y después—¡ay!—ni el rocío
de tus ojos me acompaña.
Igual prometo la sangre,
igual prometo la calma,
y me pierdo por las tapias
donde el viento no se casa.
Soy jinete sin caballo,
soy campana sin campana.
No me creas si te juro.
No me odies si te faltan
mis palabras en la tarde
que se quiebra entre las jaras.
Soy el eco de un suspiro
que no sabe si se marcha
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Echaba de menos tu actividad en la brujavolandera